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b'Con excepciones notables, el uso de la primera persona del plural es pr\xe1cticamente inexistente en filosof\xeda. Traspasar el umbral del yo para asumir el nosotros genera sospechas \xe9ticas y est\xe1 expuesto a diversas precauciones l\xf3gicas y argumentos esc\xe9pticos, adem\xe1s de la objeci\xf3n fundamental, seg\xfan la cual no hay un sujeto de enunciaci\xf3n colectiva, y menos un nosotros que pueda ser sujeto de conocimiento.Frente a esa condici\xf3n del discurso filos\xf3fico, contrasta la abundancia de enunciados sociales, antropol\xf3gicos, pol\xedticos e institucionales que han hecho del nosotros una instancia inevitable para la construcci\xf3n de ideales \xe9ticos, para la definici\xf3n de pol\xedticas p\xfablicas y pertenencias territoriales o para el tr\xe1mite cotidiano de las relaciones intersubjetivas. En ese contexto, el uso de la primera persona del plural tiene una riqueza autorreferencial y condensa, en s\xed mismo, tal cantidad de expectativas de los hablantes que lo ha convertido en un problema interesante para distintas corrientes de trabajo filos\xf3fico.En el intento de sistematizar tales corrientes, el texto presenta cuatro perspectivas. En la primera aborda la consistencia del nosotros en t\xe9rminos ling\xfc\xedsticos y epist\xe9micos; a continuaci\xf3n, describe su genealog\xeda en la interrelaci\xf3n legal e institucional entre los individuos; la tercera cuestiona su alcance \xe9tico y moral en el \xe1mbito pol\xedtico; finalmente, explora las variaciones contempor\xe1neas que ofrece en t\xe9rminos del arte, la literatura y la est\xe9tica de la existencia.El trabajo de los editores -Adolfo Chaparro Amaya, Bert Van Roermund y Wilson Herrera Romero- ha sido equilibrar el aporte de j\xf3venes fil\xf3sofos con los de los ya consagrados, como Bert van Roermund y Judith Butler, con el fin de encontrar los vasos comunicantes en medio de la multiplicidad de fuentes del nosotros. Un lugar especial merece Carrol Clarkson, quien combina la cr\xedtica literaria y las preocupaciones pol\xedticas con las exigencias de la argumentaci\xf3n filos\xf3fica, por lo que su texto, en s\xed mismo, es un ejemplo de esa multiplicidad.'