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b'\xbfSe puede ense\xf1ar sin emoci\xf3n?\xbfPuede haber aprendizaje real sin v\xednculo?Este libro es una invitaci\xf3n a mirar la Formaci\xf3n Profesional con otros ojos: los del afecto, la escucha y la humanidad. Puentes de tiza no es un manual al uso, sino un recorrido honesto y lleno de vida por las aulas donde ense\xf1ar no se limita a transmitir contenidos, sino que implica acompa\xf1ar procesos, reconocer heridas y construir oportunidades reales.De una parte y con una escritura cercana y profunda, Alfredo Garc\xeda Romana nos habla de su experiencia en FP como un espacio de transformaci\xf3n, donde el m\xe9todo se combina con la emoci\xf3n y donde la pedagog\xeda encuentra sentido en la mirada que cuida y el gesto que sostiene. A lo largo de estas p\xe1ginas, descubrimos que formar no es s\xf3lo preparar para un empleo, sino tambi\xe9n dignificar trayectorias, reconstruir la autoestima de quienes llegan cansados y ofrecerles un lugar donde volver a creer en s\xed mismos.De otra parte, la imagen que ilustra esta portada, creada por el profesor y dise\xf1ador gr\xe1fico Juan Francisco Ortega Lorite, es un collage elaborado con materiales reciclados, donde lo visual se convierte en emoci\xf3n. Su arte transforma fragmentos olvidados en composiciones llenas de vida, y en este caso, da forma a una escena que encarna con precisi\xf3n la esencia de Puentes de tiza. Una figura humana, arrodillada y en actitud de cuidado, sostiene una planta que crece con fuerza y delicadeza, rodeada de peces que flotan libremente en un cielo fragmentado, como si la naturaleza y la imaginaci\xf3n se dieran la mano. No es s\xf3lo decorativa, sino simb\xf3lica: habla del crecimiento desde el afecto, del aprendizaje como un proceso vital, de la pedagog\xeda que mezcla m\xe9todo y emoci\xf3n. As\xed como Juan Ortega construye belleza a partir de retales, Puentes de tiza propone una educaci\xf3n que reconstruye, acompa\xf1a y da sentido. Porque ense\xf1ar, como el collage, no es imponer, sino componer. No es solo transmitir, sino vincular.Un homenaje a la docencia que vincula, a los alumnos que ense\xf1an, y a todos aquellos que creen que educar tambi\xe9n es -y sobre todo- un acto de amor.'