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b'La teor\xeda del sistema federal es nueva; creo hasta poder decir que no ha sido formulada por nadie. Est\xe1, empero, \xedntimamente enlazada con la teor\xeda general de los gobiernos; es, hablando de una manera m\xe1s precisa, su consecuencia indeclinable.El orden pol\xedtico descansa fundamentalmente en dos principios contrarios: la Autoridad y la Libertad. El primero inicia; el segundo determina. Este tiene por corolario la raz\xf3n libre; aqu\xe9l, la fe que obedece.Contra esta primera proposici\xf3n no creo que se levante nadie. La autoridad y la libertad son tan antiguas en el mundo como la raza humana: con nosotros nacen y en cada uno de nosotros se perpet\xfaan. La autoridad supone indefectiblemente una libertad que la reconoce o la niega; y a su vez la libertad, en el sentido pol\xedtico de la palabra, una autoridad que trata con ella y la refrena o la tolera. Suprimida una de las dos, nada significa la otra: la autoridad sin una libertad que discute, resiste o se somete, es una palabra vana; la libertad sin una autoridad que le sirva de contrapeso, carece de sentido.El principio de autoridad, principio familiar, patriarcal, magistral, mon\xe1rquico, teocr\xe1tico, principio que tiende a la jerarqu\xeda, a la centralizaci\xf3n, a la absorci\xf3n, es debido a la naturaleza, y por lo mismo esencialmente fatal o divino, como quiera llam\xe1rsele.El principio de libertad, personal, individualista, cr\xedtico, agente de divisi\xf3n, de elecci\xf3n, de transacci\xf3n es, debido al esp\xedritu. Es, por consecuencia, un principio esencialmente arbitrador, superior a la naturaleza, de que se sirve, y a la fatalidad que domina, ilimitado en sus aspiraciones, susceptible como su contrario de extensi\xf3n y de restricci\xf3n, pero tan incapaz como \xe9l de perecer en virtud de su propio desarrollo como de ser aniquilado por la violencia.Pierre-Joseph Proudhon'