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b'El primer relato autobiogr\xe1fico de la condesa de Merlin se public\xf3 en franc\xe9s en 1831. M\xe1s tarde lo tradujo al espa\xf1ol Agust\xedn de Palma, en 1838. En Mis doce primeros a\xf1os relata, con tono nost\xe1lgico, su infancia, su reclusi\xf3n en un convento habanero, sus intentos de fuga del mismo entre otras diversas peripecias adolescentes.\nTambi\xe9n encontramos descripciones de la vida colonial entre los horrores de la esclavitud y la ociosidad de la clase pudiente.\nEstas memorias son asimismo un libro de viajes a trav\xe9s del Atl\xe1ntico, C\xe1diz, Sevilla, Aranjuez y Madrid. Ciudad en la que la condesa de Merlin vivi\xf3 rodeada de las figuras m\xe1s relevantes de la Espa\xf1a de entonces. As\xed se aprecia en este pasaje de Mis doce primeros a\xf1os:\xabUna noche era muy numerosa la reuni\xf3n. Se acababan de formar las partidas de juego. El tresillo y los dados tocaron a los jugadores serios. El bullicioso chaquete se hab\xeda enviado a la pieza inmediata, seg\xfan costumbre. Diversos grupos ac\xe1 y all\xe1, se entreten\xedan alternativamente de pol\xedtica, de literatura, o de aquellas bagatelas que ponen muchas veces en el mismo nivel a un hombre de talento y a un tonto. Mi hermana y yo est\xe1bamos colocadas junto a una mesa ocupadas con algunas amigas en hacer varios juegos de paciencia, en mirar caricaturas y aun tal vez en hacerlas. Todo era movimiento y placer en derredor nuestro. La alegr\xeda, los chistes que sal\xedan de nuestra mesa, atra\xedan como un im\xe1n a unos, y a otros para donde est\xe1bamos. Repentinamente se anunci\xf3 la llegada de Goya, y sali\xf3 una exclamaci\xf3n de nuestra mesa. Aquel pintor ingenioso, a\xf1ad\xeda a su raro talento, la gracia de hacer excelentes caricaturas; y nuestra mesa era com\xfanmente el teatro donde se ejercitaba su malignidad. Mi madre se aprovechaba de sus visitas para ense\xf1arle nuestros trabajos, y aquel d\xeda le esper\xe1bamos con impaciencia para mostrarle dos dibujos que hab\xedamos concluido; el uno era una cabeza de Santa Teresa, y el otro una Magdalena. A una de nuestras amigas le ocurri\xf3 confundirlos para que los juzgase con imparcialidad; aplaudimos esta idea, y pasados los primeros cumplimientos, se expusieron nuestras obras sobre la mesa. Advertido Goya secretamente por nuestra amiga Nieves, los examin\xf3 y dej\xf3 acercar los curiosos. V que se preciaba de inteligente, fue uno de los primeros.\xbbMar\xeda de las Mercedes Santa Cruz y Montalvo C\xe1rdenas y OFarrill naci\xf3 en La Habana, en 1789, y muri\xf3 en Par\xeds, en 1852. Fue autora de una obra variada y rica, escrita en franc\xe9s. Sin embargo, lleg\xf3 r\xe1pidamente a la notoriedad. La casi totalidad de su obra se tradujo al espa\xf1ol y se hizo c\xe9lebre en Cuba y Espa\xf1a.'