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b'Los \xfatiles y los in\xfatiles invita al lector a un ejercicio: volver a ver pel\xedculas conocidas y amadas tratando de dejar de lado la tan presente y tan ruidosa figura humana. Lo que queda en la panta\xaclla es un amplio panorama de objetos, cosas, utensilios que ser\xeda reductivo catalogar bajo las categor\xedas de mobiliario y de deco\xacrado, puesto que su presencia en las pel\xedculas parece dar forma a un verdadero dispositivo de visi\xf3n, capaz de crear un pacto entre mundo, sujetos y representaci\xf3n.Es con mirada interdisciplinar como Los \xfatiles y los in\xfatiles quiere aventurarse en ese mundo polimorfo. All\xed no encontramos \xfani\xaccamente aquellos objetos que resplandecen en plano-detalle y que captan nuestra atenci\xf3n, como una bola de vidrio en Citi\xaczen Kane, un aparato de radio en las pel\xedculas de David Lynch y unas pobres cosas sobre una mesita de noche en Stalker, de Tarkovski. Se trata tambi\xe9n de todos esos objetos que casi no se ven, que casi parecen in\xfatiles, y que justamente est\xe1n all\xed para que nadie los vea, en una especie de ruido de fondo de la visi\xf3n f\xedlmica. Esa invisibilidad y esa inutilidad no son caracter\xedsticas reductivas y negativas, sino la condici\xf3n indispensable para que el cine nos atrape en su efecto de realidad. Necesitamos enton\xacces que esos objetos est\xe9n all\xed: libros en las estanter\xedas, peri\xf3di\xaccos abandonados en una repisa, documentos escondidos en un mueble, aparatos prendidos en la profundidad de campo y mu\xaccho desorden, perfectamente alineado. Poco a poco, el lector se dar\xe1 cuenta de un submundo exuberante que pide ser rescatado y observado, un mundo que nunca es casual aunque nuestra mi\xacrada lo capture a veces casualmente.'