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b'Los derechos ind\xedgenas reconocidos en la Constituci\xf3n de 1988 representan una conquista hist\xf3rica que cambi\xf3 substancialmente el destino de los pueblos ind\xedgenas de Brasil. Por mucho tiempo, los grupos del nordeste fueron olvidados o pasaron desapercibidos pues se consideraba que en aquella regi\xf3n ya no hab\xeda poblaciones aut\xf3ctonas, ello fue debido a la cercan\xeda y al contacto intenso y constante entre grupos y la sociedad nacional, as\xed como a la adopci\xf3n por parte de los primeros de aspectos culturales de la sociedad mayoritaria. Entre estos factores que contribuyeron en esta tendencia tambi\xe9n se puede considerar la pol\xedtica indigenista del Estado brasile\xf1o (Oliveira, 1998). As\xed, se hablaba de poblaciones extintas, de remanescentes o descendientes de indios (Arruti, 2004) pero hoy tambi\xe9n se habla de los pueblos resurgidos, nuevas identidades est\xe1n siendo afianzadas y en donde existe un patr\xf3n cultural com\xfan (Reesink, 2000). Para esto, los Fulni-\xf4 son un claro referente.El caso de los Fulni-\xf4 es singular al haber sido los primeros de esta regi\xf3n en ser reconocidos como indios por el Estado brasile\xf1o a inicios del siglo XX. Aunque las miradas de los indigenistas brasile\xf1os estaban colocadas en otras regiones del pa\xeds, a mediados de los 20, cuando el \xf3rgano indigenista oficial empez\xf3 a actuar en el noreste bajo la presi\xf3n del reconocimiento, se consider\xf3 a los Fulni-\xf4 como un caso excepcional, present\xe1ndose como el paradigma del nordeste ind\xedgena (Secundino, 2000:44) como el \xfanico grupo de la regi\xf3n que manten\xeda se\xf1ales evidentes de aspectos diacr\xedticos que los diferenciaban de los habitantes m\xe1s pr\xf3ximos: hablaban una lengua propia (el ia-t\xea), practicaban rituales que estaban vedados para los extra\xf1os y ostentaban reglas restrictivas para casamientos inter\xe9tnicos. As\xed, los Fulni-\xf4 se convirtieron en ejemplo para otros grupos como los Pankararu y Kambi W\xe1 que tambi\xe9n consiguieron su reconocimiento en la primera mitad del siglo XX, en 1937 y 1953 respectivamente (Arruti, 1999; Barbosa, 1991; Secundino, 2000).'