Tu carrito esta vacio.
Libro disponible en 5 dias hábiles.
b'Las ideas principales de este librito son sencillas.El razonamiento es el siguiente: la imposici\xf3n de un castigo dentro del marco de la ley significa caEstados Unidosr dolor, dolor deliberado. Esta es una actividad que frecuentemente est\xe1 en desacuerdo con los valores estimados, como la bondad y el perd\xf3n. Para reconciliar estas incompatibilidades, suelen hacerse intentos por esconder el car\xe1cter b\xe1sico del castigo; y en los casos en que no es posible ocultarlo, se da toda clase de razones para la imposici\xf3n intencional del dolor. Uno de los esfuerzos primordiales de esta obra es describir, exponer y evaluar las principales caracter\xedsticas de estos intentos, y relacionarlos con las condiciones sociales generales. Sin embargo, ninguno de los intentos para hacer frente al dolor intencional parece bastante satisfactorio. Los intentos por cambiar al infractor de la ley crean problemas de justicia. Los intentos de infligir solo una pena justa crean sistemas r\xedgidos, insensibles a las necesidades individuales. Es como si las sociedades, en su lucha con las teor\xedas y pr\xe1cticas penales, vacilaran entre intentos por resolver algunos dilemas insolubles.Mi propia opini\xf3n es que ha llegado el momento de poner fin a estas vacilaciones, describiendo su futilidad y tomando una posici\xf3n moral que abogue por establecer restricciones severas al uso del dolor provocado por el hombre como un medio de control social. Bas\xe1ndose en la experiencia de los sistemas sociales que Estados Unidosn una cantidad m\xednima de dolor, se han extra\xeddo algunas condiciones generales para que se inflija un grado bajo de dolor.Nils Christie'