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b'Estando hoy suplicando a nuestro Se\xf1or hablase por m\xed porque yo no atinaba a cosa que decir ni c\xf3mo comenzar a cumplir esta obediencia- se me ofreci\xf3 lo que ahora dir\xe9 para comenzar con alg\xfan fundamento, que es considerar nuestra alma como un castillo todo de diamante o muy claro cristal, adonde hay muchos aposentos, as\xed como en el cielo hay muchas moradas. Que si bien lo consideramos, hermanas, no es otra cosa el alma del justo sino un para\xedso adonde dice \xc9l que tiene sus deleites.Pues \xbfqu\xe9 tal os parece que ser\xe1 el aposento adonde un rey tan poderoso, tan sabio, tan limpio, tan lleno de todos los bienes se deleita? No hallo yo cosa con qu\xe9 comparar la hermosura de un alma y la gran capacidad, yverdaderamente apenas deben llegar nuestros entendimientos por agudos que fuesen- a comprenderla, as\xed como no pueden llegar a considerar a Dios, pues \xc9l mismo dice que nos cri\xf3 a su imagen y semejanza (santa Teresa de \xc1vila, Moradas del Castillo interior, Moradas primeras, c. I).'
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