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b'La literatura m\xe1s antigua que ha llegado hasta nosotros data de hace 4000 o 4500 a\xf1os, cuando apareci\xf3 la primera forma de escritura propiamente dicha (esto es, que representa sonidos y no cosas): la escritura cuneiforme. \xc9sta se us\xf3 primero en sumerio, pero luego la adopt\xf3 el acadio, la lengua de Acadia, s\xed, pero tambi\xe9n de Babilonia.El descubrimiento de la literatura escrita en cuneiforme supuso una enorme sorpresa, pues conten\xeda antecedentes de varios libros b\xedblicos, ya como fuente directa, ya como precedente de un g\xe9nero o estilo literario. El presente libro pone de manifiesto esto en el subt\xedtulo de dos de las cuatro obras que recoge: el Atra-hasis es un G\xe9nesis babilonio y los tres di\xe1logos sueltos recuerdan los libros sapienciales de la Biblia. Estos subt\xedtulos no son un simple gancho publicitario para el gran p\xfablico, pues no se trata de aprovecharse de una semejanza sino de establecer una verdadera precedencia: la Biblia abrev\xf3 de fuentes acadias, que a su vez lo hicieron de fuentes sumerias.Ya s\xf3lo esto bastar\xeda para establecer la importancia de los textos aqu\xed reunidos. Pero no se trata s\xf3lo de eso, pues tal papel podr\xedan cumplirlo obras literariamente mediocres, y no es el caso. El Enuma-elish, el Atra-hasis y, muy particularmente, la Epopeya de Gilgamesh, se cuentan entre las obras m\xe1s altas de la literatura universal. Son obras fundadoras, fundamentales. Por eso extra\xf1a que, antes de Jorge Silva, no hubiera nadie que partiera de su acadio original para traducirlas al espa\xf1ol.'