Tu carrito esta vacio.
Libro disponible en 5 dias hábiles.
b'Fiel con la voluntad del autor de acometer el engranaje del absurdo cotidiano en sus textos, Las estrellas no tienen novio se ofrece como una acumulaci\xf3n de desprop\xf3sitos orquestados alrededor del peque\xf1o detalle de una persona, Helio, que no puede desengancharse del cintur\xf3n de seguridad al acabar un viaje. A partir de ah\xed se suceden episodios de empat\xeda y rechazo, amor y desamor, comprensi\xf3n y duda, alegr\xedas y penas, los intereses creados,etc\xe9tera. En definitiva, como la vida misma.El protagonista, cual Ulises impotente, vive anclado a su butaca del autob\xfas en una sucesi\xf3n de viajes, que parecen no tener fin, y desde ah\xed se convierte en un observador imparcial de su propia existencia y de las que pasan ante \xe9l, contado todo ello con un humor que busca refugio en la iron\xeda y la inteligencia.En los sesenta asistimos a \xabEl asfalto\xbb, de Ib\xe1\xf1ez Serrador, y en los setenta lleg\xf3 La cabina, de Mercero. Algo de ambas hay en Las estrellas no tienen novio, que quiz\xe1 se vincule m\xe1s con El bar\xf3n rampante, de Italo Calvino, en lo que tiene de consolidaci\xf3n de lo inesperado. \xabMe sentir\xeda muy halagado si alguien encontrara alguna similitud entre esta obra y las Opiniones de un payaso, de Heinrich B\xf6ll\xbb, confiesa el autor.Se trata de una novela atemporal con ribetes esperp\xe9nticos, dado que los personajes, bautizados con nombres sacados del Sistema Peri\xf3dico, se observan siempre con humor, pero bajo un prisma bastante desmitificante acerca del ser humano y sus posibilidades. '