Las alondras. 2ª edición | Antonio Muriel Maqueda
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b'Antonio Muriel Maqueda'
b'Las alondras. 2\xaa edici\xf3n'
b'Letrame'

Libro disponible en 5 dias hábiles.

Páginas: 166
Precio: 1995.0
Estado: b'Nuevo'
Peso: 0.227 kgs.
ISBN: b'9791370546991'

b'De los comentarios de san Agust\xedn, obispo, sobre los salmos(Salmo 140, 4-6: CCL 40,...

  • Nombre: Las alondras. 2ª edición | Antonio Muriel Maqueda
  • Editorial: Letrame
  • Ttipo: Book
  • Publicado: 2026 / 07 / 07
  • Código: 9791370546991

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Las alondras. 2ª edición | Antonio Muriel Maqueda
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b'Antonio Muriel Maqueda'
b'Las alondras. 2\xaa edici\xf3n'
b'Letrame'

Libro disponible en 5 dias hábiles.

Páginas: 166
Precio: 1995.0
Estado: b'Nuevo'
Peso: 0.227 kgs.
ISBN: b'9791370546991'

b'De los comentarios de san Agust\xedn, obispo, sobre los salmos(Salmo 140, 4-6: CCL 40, 2028-2029)Se\xf1or, te he llamado, ven deprisa. Esto lo podemos decir todos. No lo digo yo solo, lo dice el Cristo total. Pero se refiere, sobre todo, a su cuerpo personal; ya que, cuando se encontraba en este mundo, Cristo or\xf3 con su ser de carne, or\xf3 al Padre con su cuerpo y, mientras oraba, gotas de sangre destilaban de todo su cuerpo.As\xed est\xe1 escrito en el Evangelio: Jes\xfas oraba con m\xe1s insistencia, y sudaba como gotas de sangre. \xbfQu\xe9 quiere decir el flujo de sangre de todo su cuerpo sino la pasi\xf3n de los m\xe1rtires de la Iglesia?Se\xf1or, te he llamado, ven deprisa; escucha mi voz cuando te llamo. Pensabas que ya estaba resuelta la cuesti\xf3n de la plegaria con decir: Te he llamado. Has llamado, pero no te quedes ya tranquilo. Si se acaba la tribulaci\xf3n, se acaba la llamada; pero si, en cambio, la tribulaci\xf3n de la Iglesia y del cuerpo de Cristo contin\xfaa hasta el fin de los tiempos, no solo has de decir: Te he llamado, ven deprisa, sino tambi\xe9n: Escucha mi voz cuando te llamo.Suba mi oraci\xf3n como incienso en tu presencia, el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde. Cualquier cristiano sabe que esto suele referirse a la misma cabeza de la Iglesia. Pues, cuando ya el d\xeda declinaba hacia su atardecer, el Se\xf1or entreg\xf3, en la cruz, el alma que despu\xe9s hab\xeda de recobrar, porque no la perdi\xf3 en contra de su voluntad. Pero tambi\xe9n nosotros est\xe1bamos representados all\xed. Pues lo que de \xe9l colg\xf3 en la cruz era lo que hab\xeda recibido de nosotros. Si no, \xbfc\xf3mo es posible que, en un momento dado, Dios Padre aleje de s\xed y abandone a su \xfanico Hijo, que es un solo Dios con \xe9l?Y, no obstante, al clavar nuestra debilidad en la cruz, donde, como dice el Ap\xf3stol, nuestro hombre viejo ha sido crucificado con \xe9l, exclam\xf3 con la voz de aquel mismo hombre nuestro: Dios m\xedo, Dios m\xedo, \xbfpor qu\xe9 me has abandonado?.Por tanto, la ofrenda de la tarde fue la pasi\xf3n del Se\xf1or, la cruz del Se\xf1or, la oblaci\xf3n de la v\xedctima saludable, el holocausto acepto a Dios. Aquella ofrenda de la tarde se convirti\xf3 en ofrenda matutina por la resurrecci\xf3n. La oraci\xf3n brota, pues, pura y directa del coraz\xf3n creyente, como se eleva desde el ara santa el incienso. No hay nada m\xe1s agradable que el aroma del Se\xf1or: que todos los creyentes huelan as\xed. As\xed, pues, nuestro hombre viejo son palabras del Ap\xf3stol ha sido crucificado con Cristo, quedando destruida nuestra personalidad de pecadores y nosotros libres de la esclavitud del pecado.'