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b'Cuando autores como Chiovenda y Carnelutti escrib\xedan en la primera mitad del siglo xx sobre la teor\xeda de la prueba documental, la c\xe1mara Leica I, de 1925, empezaba a popularizar la fotograf\xeda. A partir de ese momento, la complejidad y los tipos diferentes de documentos solo han aumentado: entre esos, muchos cuya existencia Chiovenda y Carnelutti no pod\xedan ni siquiera imaginar.En la segunda mitad del siglo xx, adem\xe1s, importantes trabajos en el campo de la ling\xfc\xedstica y la semi\xf3tica, pero tambi\xe9n en la teor\xeda de la fotograf\xeda, pasaron a subrayar la multiplicidad de sentidos de las palabras y de las im\xe1genes. Demostraron as\xed que una misma situaci\xf3n de hecho puede ser representada de formas muy distintas; algo que tiene el potencial no solo de cambiar las representaciones, sino tambi\xe9n las posibles interpretaciones.En un mundo de iPhones, c\xe1maras de seguridad, algoritmos, correos electr\xf3nicos y otros tantos documentos, es necesario entonces permitir que el paso del tiempo se refleje tambi\xe9n en una nueva forma, m\xe1s actual, de trabajar jur\xeddicamente con documentos. Es exactamente esa la propuesta de este libro: desarrollar una teor\xeda de la prueba documental compatible con las tecnolog\xedas y teor\xedas actuales, demostrando los problemas y cuidados necesarios para manejar este tipo de pruebas.'