La mujer que no conocía el mar | Perón, Aliaga y otros Agotado
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b'Soledad Per\xf3n, Florencia Aliaga, Pablo Kaplun'
b'La mujer que no conoc\xeda el mar'
b'Emporio Ediciones'

Libro disponible en 5 dias hábiles.

Páginas: 504
Precio: 1395.0
Estado: b'Nuevo'
Peso: 0.739 kgs.
ISBN: b'9789877890983'

b'En el centro de la tierra, donde...

  • Nombre: La mujer que no conocía el mar | Perón, Aliaga y otros
  • Editorial: El Emporio Ediciones
  • Ttipo: Book
  • Publicado: 2023 / 03 / 08
  • Código: 9789877890983

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La mujer que no conocía el mar | Perón, Aliaga y otros
b'Soledad Per\xf3n, Florencia Aliaga, Pablo Kaplun'
b'La mujer que no conoc\xeda el mar'
b'Emporio Ediciones'

Libro disponible en 5 dias hábiles.

Páginas: 504
Precio: 1395.0
Estado: b'Nuevo'
Peso: 0.739 kgs.
ISBN: b'9789877890983'

b'En el centro de la tierra, donde se suceden los calores tufo como en el desierto y donde la sequi\xb4a muchas veces hace a los campos, las voluntades y las ideas crujir, aqui\xb4 habri\xb4a de nacer Matilde Ugarte, la mujer que no conoci\xb4a el mar.Somos muchos los que nacemos con falta de mar, y vivimos nuestra vida entera como con una enfermedad incurable, sin diagno\xb4stico, que no nos mata ni fortalece, invadie\xb4ndonos de una nostalgia de perfume rancio, que nos suele crecer al llegar a viejos.Por aquellos tiempos en los que viajar era todavi\xb4a una proeza ma\xb4s que un placer, el haber nacido tan radicalmente alejada del agua, y al mismo tiempo an~orarla tanto, Matilde senti\xb4a en su cuerpo una sed primal con la que se habi\xb4a acostumbrado a vivir. Como si fuera una planta cuya vida exclusivamente dependiera de ello, bebi\xb4a agua en cada oportunidad que se le presentaba. Siempre con los ojos cerrados. Tomaba cada sorbo, sintiendo co\xb4mo el milagro de la hidratacio\xb4n le devolvi\xb4a la vida a sus huesos, piel y corazo\xb4n. Inmediatamente despue\xb4s de mojados, senti\xb4a como comenzaba a secarse por dentro, en una carrera interminable, que de antemano senti\xb4a que perdi\xb4a.Al escribir sobre ese pesar, volvi\xb4 a sentir esa sed, esa insatisfaccio\xb4n constante que me persigue de nin~a y que no puedo nombrar, sino so\xb4lo sentir, y que so\xb4lo comprendera\xb4 quien nacio\xb4 lejos y de espalda al oce\xb4ano.La idea de un mar, una masa de agua eterna, generosa y en constante ebullicio\xb4n, se le presentaba como el escenario mismo del parai\xb4so. De pequen~a, cuando le contaban cuentos para ir a dormir, pedi\xb4a siempre historias de marineros, navi\xb4os, naufragios y sirenas. Preocupados por introducir nuevas tema\xb4ticas a su imaginario en construccio\xb4n, su padre y su nin~era inglesa, insisti\xb4an en sumar princesas, hadas, duendes y otros juguetones personajes al elenco nocturno. Machacaban tambie\xb4n con otros espacios, como el cielo, algu\xb4n reino lejano o un bosque encantado. La negativa de Matilde era firme y sorprendentemente coherente para su corta edad. Ella no se dormiri\xb4a hasta no escuchar alguna de sus aventuras favoritas, cerrando los ojos para descansar en esa atmo\xb4sfera imaginaria de espuma blanca de mar, a la que siempre buscaba llegar al transitar por esas historias.Su madre, Dolores Figueroa, habi\xb4a muerto. Fallecio\xb4 cuando Matilde teni\xb4a seis an~os, pero la enfermedad de tristeza que sufri\xb4a su progenitora la habi\xb4a dejado hue\xb4rfana mucho antes. Es fa\xb4cil reconocer a un nin~o sin madre de so\xb4lo mirarlo a los ojos, por ma\xb4s de que a los ricos la orfandad siempre se les note un poco menos.\nPara contarles sobre Dolores, la madre de Matilde, tenemos que detenernos antes en la madre de Dolores, Amparo Rojas. Porque uno no puede hablar de la hija sin hacer mencio\xb4n a la madre, y para contarles sobre aquella madre, tenemos que escarbar en su madre tambie\xb4n.'