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b'Generalmente, la vida matrimonial, repito que no la instituci\xf3n, vive una situaci\xf3n de angustia, inquietud e inseguridad, falta de inercia e impotencia. Y ello podr\xeda ser ante la falta de puntos s\xf3lidos de referencia, o a la escasez de formaci\xf3n necesaria de los futuros contrayentes, un desconocimiento de la afectividad, de la ternura, el di\xe1logo, la alegr\xeda de convivir. Ello desemboca en un ego\xedsmo a d\xfao, confiando hallar la felicidad solamente en el disfrute f\xedsico y en los bienes materiales. \xbfResultado? Vida en com\xfan llena de frustraci\xf3n, tristezas, lamentos, sin capacidad de ilusi\xf3n, creatividad y lucha. En realidad, la mayor\xeda de los matrimonios, sobre todo los m\xe1s antiguos, se han formado posiblemente bajo el signo de la ignorancia. \xbfAlternativas? Programar las parejas tiempos de silencio, de reposo, de di\xe1logo sereno. Desgraciadamente a\xfan existen matrimonios celebrados por c\xe1lculos, por ego\xedsmo, por inter\xe9s. Muy pocos por amor, los hay, pero muy pocos. Tan solo un fin de semana antes de la boda y una explicaci\xf3n a media palabra a cargo del cura de turno. Por experiencia, hemos descubierto que en este mundo es imposible, o casi, encontrar lo ideal, lo sublime o perfecto. La gracia est\xe1 en hallar lo que m\xe1s se aproxime al supuesto ideal. Resulta dif\xedcil dar con el hombre, o mujer, que se sue\xf1e, pero no lo es tanto encontrar a aquella persona del sexo contrario que ofrezca ese conjunto de afinidades, gustos y aspiraciones. De ah\xed que nunca sea aconsejable dejarse llevar por el impulso sentimental m\xe1s que por la raz\xf3n.'