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b'La obra de John Fante se circunscribe a t\xf3picos, estilos, experiencias, ideales y prop\xf3sitos que se presentan (y reproducen) a lo largo de la historia de la literatura norteamericana. Las formaciones, en ese sentido, deben ser entendidas como \xabaquellos movimientos y tendencias efectivos, en la vida intelectual y art\xedstica, que tienen una influencia significativa y a veces decisiva sobre el desarrollo activo de una cultura y que presentan una relaci\xf3n variable y a veces solapada con las instituciones formales\xbb. \xbfEs suficiente estudiar esta formaci\xf3n que John Fante recibe de autores como Wolfe, Fitzgerald o Dresier para comprender su universo literario? La respuesta es negativa, por supuesto. Estamos hablando de autores que tuvieron un considerable reconocimiento (y por tanto, una notable reproducci\xf3n) en el momento de emisi\xf3n de sus trabajos, en mayor o menor medida. Pero esta no es una conjetura del todo v\xe1lida para abordar la problem\xe1tica en toda su complejidad. \xbfCu\xe1l es el lugar de toda esta literatura dentro de un an\xe1lisis trascendental, en el que un proceso cultural es medido dentro de un sistema que determina rasgos dominantes? La complejidad de una cultura, con sus formas de producci\xf3n, circulaci\xf3n y reproducci\xf3n, no s\xf3lo debe ser [108] hallada en sus definiciones sociales. Lo que interesa son las interrelaciones din\xe1micas, en cada punto del proceso, de los elementos hist\xf3ricamente variados y variables. \xbfCu\xe1l es la particularidad de John Fante dentro de este escenario? El universo literario de John Fante est\xe1 inmerso dentro de un sistema (orden) m\xe1s amplio. Esto no quiere decir que el orden social dominante haya agotado toda su pr\xe1ctica en el momento de su producci\xf3n. Mucho de lo recorrido en el segundo cap\xedtulo, de autores que ya eran cl\xe1sicos en la \xe9poca de Fante (como Whitman o Emerson o Twain), parecen responder a este proceso espec\xedfico. Son autores con proyectos alternativos incluso de oposici\xf3n a la cultura dominante de principios de siglo XX en los Estados Unidos. La forma de Whitman, por ejemplo, es tan revolucionaria como el contenido y la resistencia que los gustos institucionalizados de la \xe9poca le opusieron a la primera, fue tan grande como lo que le opusieron al segundo; o la obra de Dreiser, hijo de inmigrantes pobres y derrotados, cuya tragedia surge espec\xedficamente en raz\xf3n del antagonismo entre la promesa de Estados Unidos, su materialismo y su riqueza por un lado, y la pobreza en la que viv\xedan sumidos millones de norteamericanos, por el otro. Y, como muestra Dreiser, la pobreza no s\xf3lo era econ\xf3mica sino tambi\xe9n de valores, del esp\xedritu.'