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b'Ana Carrasco Conde'
b'Infierno horizontal '
b'Sobre la destrucci\xf3n del yo'
b'Plaza y Vald\xe9s Espa\xf1a'

Libro disponible en 5 dias hábiles.

Páginas: 248
Precio: 825.0
Estado: b'Nuevo'
Peso: 0.319 kgs.
ISBN: b'9788492751730'

b'La enfermedad mortal. La enfermedad del yo....

  • Nombre: Infierno horizontal | Ana Carrasco Conde
  • Editorial: Plaza y Valdés España
  • Ttipo: Book
  • Publicado: 2021 / 07 / 15
  • Código: 9788492751730

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Infierno horizontal | Ana Carrasco Conde
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b'Ana Carrasco Conde'
b'Infierno horizontal '
b'Sobre la destrucci\xf3n del yo'
b'Plaza y Vald\xe9s Espa\xf1a'

Libro disponible en 5 dias hábiles.

Páginas: 248
Precio: 825.0
Estado: b'Nuevo'
Peso: 0.319 kgs.
ISBN: b'9788492751730'

b'La enfermedad mortal. La enfermedad del yo. No poder salir de s\xed mismo, enquistado en la propia mismidad, estar condenado a exponer en un eterno bucle la falta cometida, una y otra vez, sin esperanza. Petrificados en la angustia. Tiempo y sufrimiento. Fue Kierkegaard quien, en otro contexto, al reflexionar sobre la desesperanza como enfermedad mortal mortal precisamente no porque cause la muerte sino porque elimina esa posibilidad-, afirm\xf3 que la desesperaci\xf3n es una enfermedad propia del esp\xedritu del yo ligada a la eternidad: porque el yo, enclavado en s\xed mismo, desesperado cabalmente desespera por eso, por no poder destruirse, y esto es lo que en realidad constituye su tormento. El tiempo de la desesperanza es por ello el tiempo de un eterno presente que se encuentra reconducido de nuevo al principio, en la forma de una insoportable circularidad. Castigo impuesto exteriormente o autoimpuesto (de nosotros mismos procede el mal que padecemos dir\xe1 Swedenborg), lo que se repite no es nunca el goce o el placer sino el dolor y el sufrimiento. Su fin es la prolongaci\xf3n eterna del suplicio y la p\xe9rdida del sentido del tiempo: quien lo padece ya no tiene, parad\xf3jicamente, futuro. Describe Dante en la Divina comedia c\xf3mo los condenados en el noveno c\xedrculo del Infierno, hundidos en el hielo y petrificados por \xe9l, se ahogan eternamente por una pena que ni siquiera puede ser aliviada por el llanto; llorar\xe1 Oscar Wilde siglos despu\xe9s la suerte de su muerte en vida, donde el tiempo no avanza, donde no hay estaciones, salvo la de la amargura, donde todo se enquista en el c\xedrculo de la angustia, y donde lo que t\xfa has olvidado ya, o est\xe1s a punto de olvidar, me est\xe1 sucediendo a m\xed en este momento y volver\xe1 a sucederme ma\xf1ana. Y sin embargo, aunque esta enfermedad del yo permanece como una constante asociada al sufrimiento que se ha de padecer en el infierno, la concepci\xf3n de lo que constituya el infierno ha cambiado: si antes \xe9ste era asociado con un descenso a un inframundo, con un viaje a una esfera inferior de existencia, esto es, era un Infierno vertical y como tal hab\xeda sido institucionalizado por Dante, hoy, tras la modernidad, el infierno no necesita de gu\xedas ni de cartograf\xedas, ni tampoco de descensos o viajes inici\xe1ticos en el espacio o en el tiempo. No hay hogueras. Tampoco parrillas. No hay novelas de viaje. Lo que hay es el vac\xedo de la existencia, la creencia de que el infierno son los otros (Sartre), el padecimiento de un sufrimiento tal que hace pensar que, estando vivos, el infierno es aquella sala grande y vac\xeda [...] y hay un grifo que gotea y el agua no se puede beber, y esperamos algo realmente terrible y no sucede nada y sigue sin suceder nada [...] (Primo Levi). Lo que hay es un infierno que puede sufrirse en vida, una narraci\xf3n que ha de entenderse ahora como catarsis o autobiograf\xeda, una primera persona del singular que habla ya no como testigo del dolor del otro, como lo hicieran Dante, Eneas u Odiseo, sino del dolor propio, como v\xedctima y protagonista de la historia. Es la nueva concepci\xf3n de un Infierno horizontal.'