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b'\xab\xbfY si el hombre fuera un animal pol\xedtico se pregunta Juan Jos\xe9 Mart\xednez Olgu\xedn cerca del final del estimulante recorrido que propone en este libro no porque habla sino porque escribe, no cuando habla sino cuando escribe? \xbfNo cuando hace o\xedr su voz en la proximidad compartida del espacio p\xfablico, de la asamblea o del encuentro vivo, presentemente vivo, entre los cuerpos, sino cuando, en silencio y soledad, incluso a veces en secreto, construye a trav\xe9s de la escritura, con unos otros (sus lectores) que en algunas ocasiones sabe pero que por regla general no sabe no puede saber qui\xe9nes son o qui\xe9nes puedan ser, una cierta forma de comunidad? A esa comunidad, a ese tipo de comunidad, la filosof\xeda francesa del siglo XX, de la que este libro de Mart\xednez Olgu\xedn es fuertemente tributario, la ha calificado ora como imposible, ora como inconfesable, ora como revocada o des-obrada.\xbfPero no es acaso a esta misma revocaci\xf3n, a esta misma des-realizaci\xf3n (y por cierto: a esta misma imposibilidad), a lo que nos hemos habituado a dar, en la tradici\xf3n de esa misma filosof\xeda francesa contempor\xe1nea, el viejo nombre de pol\xedtica? Hay pol\xedtica, en efecto, justo porque nunca son precisos, y siempre son, por el contrario, objeto de disputa y de redefinici\xf3n, los l\xedmites, las formas de organizaci\xf3n y las divisiones del campo en el que son posibles las conversaciones en torno a lo com\xfan. As\xed, si el problema de la escritura nos dice algo sobre el problema de la pol\xedtica es porque el tipo de conversaci\xf3n que propone la escritura pone en crisis esos l\xedmites, esas formas de organizaci\xf3n y esas divisiones, y esto porque y en la misma medida en que esa escritura est\xe1 siempre dirigida a un otro o a unos otros que necesariamente habr\xe1n de completarla (de suplementarla) despu\xe9s y en otro sitio. Me gustar\xeda leer entonces la cabriola de este libro como una apuesta a favor de ese proyecto, el de construir bajo la forma de una conversaci\xf3n, sub especie conversationis, ese gran sujeto colectivo al que vale la pena seguir dando el bello nombre de humanidad.\xbb Eduardo Rinesi'