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b'Reconocer y aceptar el mundo interno no es f\xe1cil para la pol\xedtica. Un impedimento es la existencia de conceptos parecidos o que pretenden ser equivalentes, pero que no lo son. En la actualidad existen varios intentos de este orden, como es el estudio de la intimidad o de la inteligencia emocional. Al igual ocurre en el campo de las relaciones econ\xf3micas donde se traza una l\xednea muy marcada entre lo p\xfablico y lo privado, en muchos casos siguiendo los pasos del derecho.Pero en realidad la inteligencia silenciosa del mundo interno es una capacidad preciosa, un bien humano que se va desarrollando seg\xfan fluye nuestra vida. Y va cambiando como lo hacen todas nuestras capacidades vitales: la respiraci\xf3n, la memoria, el buen juicio o el talento art\xedstico.El mundo interno alude a esa capacidad silenciosa que, al igual que la inteligencia con la que reconocemos el mundo, la que mide las pruebas psicot\xe9cnicas, es parte de lo que somos. Una cualidad callada que no es precisamente contable, ya que no trabaja ni podemos entenderla mediante el principio de identidad.Ese mundo en cambio perpetuo puede causarnos alegr\xedas o desgracias. Influye en el arte de vivir. Y, desde luego, va a tener una repercusi\xf3n directa en el gobierno y los desgobiernos de las personas. Pasar por esta vida sin prestar atenci\xf3n a esta realidad dificulta el trabajo de la ciencia y, en particular, de la ciencia del gobierno.'
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