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b'"El culpable era yo" es la cr\xf3nica de un periplo espiritual que se hizo posible solamente debido a la pura y sorprendente gracia del Se\xf1or. Un camino que nos lleva al encuentro con los atributos de Dios, revelados en la Biblia y que indefectiblemente forma parte del proceso de la salvaci\xf3n eterna desde una perspectiva eminentemente cristiana. Ser elegidos, llamados, regenerados, convertidos, justi?cados, adoptados y consagrados para el Se\xf1or es un proceso que se origina en la iniciativa de un Dios, que aunque es TRES VECES SANTO, y perfectamente JUSTO, expresa el regalo inmerecido de la redenci\xf3n hacia aquellos que, incluso comport\xe1ndose como enemigos suyos, son atra\xeddos con lazos de amor hacia \xc9l. Y fue, qu\xe9 duda cabe, la obra completa de Cristo, su nacimiento, vida, muerte y resurrecci\xf3n la prueba irrefutable de este amor. Frente a esta inmensa muestra de misericordia y amor, se plantea que el hombre no debiera tener otra respuesta que no sea la total rendici\xf3n del ser (cuerpo, alma, y esp\xedritu), al punto de poder decir como el ap\xf3stol Pablo "ya no vivo yo, sino que Cristo vive en m\xed" (G\xe1latas 2:20). Renunciar a la idea de que hay m\xe9rito alguno en el individuo para acercarse y agradar a Dios es la premisa que recorre todo este libro. Es el Se\xf1or quien provee el camino, las directrices y las herramientas; si el hombre fracasa, es responsabilidad suya, si lo logra, es "Sola Gratia" (s\xf3lo por su gracia). Finalmente, la esperanza cierta es la del \xfaltimo paso en el proceso de la salvaci\xf3n, que no es otro que la vida glori?cada en las mansiones eternas que el mismo Jesucristo dijo que iba a preparar para todo aqu\xe9l que depositara su fe y rinda su vida a su se\xf1or\xedo, m\xe1s all\xe1 de etiquetas institucionales o denominaciones. Cristo viene por una iglesia invisible a los ojos humanos, Cristo viene pronto por corazones arrepentidos y consagrados a \xc9l.'