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b'Est\xe1n los que al amor no le ponen l\xedmites: Solo conoce el amor quien ama lo imposible... (Johan Wofgang von Goethe); y est\xe1n los que consideran que el amor nos limita... El ilustre Ortega y Gasset escribi\xf3 que el amor es un estado de pobreza mental en el que la vida de nuestra conciencia se estrecha, empobrece y paraliza. Ilimitado, estrecho de miras y fatal. A Edit Piaff, el destino le rob\xf3 el amor. Su amado, el boxeador Marcel Cerd\xe1n, muri\xf3 en infortunado accidente, y ella sufri\xf3 lo indecible y le dedic\xf3 su himno al amor: El cielo puede hundirse sobre nosotros, y la tierra puede abrirse, poco me importa si me amas,...Ilimitado, estrecho, fatal y una enfermedad. Para Shakespeare, amar es comprar desprecios con lamentos, miradas de desd\xe9n con suspiros de dolor, es cambiar por un instante de placer veinte noches de ansiedades y desvelos. El literato habla hasta de locura, pero al autor de estas p\xe1ginas, Jos\xe9 Luis D\xedaz, no le bastan unas pocas definiciones y busca el amor no importa donde, sea en f\xe1bulas, leyendas, en la mitolog\xeda, la poes\xeda, la narrativa, la m\xfasica... Sus lectores, p\xe1gina a p\xe1gina, ir\xe1n descubriendo esas dos o tres cosas impresindibles que hay que saber del amor, como esta peque\xf1a obra maestra an\xf3nima del flamenco: Como los ra\xedles del tren, son tu cari\xf1o y el m\xedo, uno al la\xedto del otro, to segu\xedo, to segu\xedo... Porque el amor lo vivimos en pareja, sea la de los medievales Abelardo y Eloisa, la de los italianos Romeo y Julieta, la de los normandos Trist\xe1n en Isolda, los griegos Admeto y Alcestes, o la de Eur\xeddice y Orfeo, quienes superan incluso la muerte.Pero \xbfy si el amor no es m\xe1s que qu\xedmica?, plantea, tambi\xe9n, D\xedaz. Inquietante pregunta llena de desilusiones, como lo es saber que el amor estimula las mismas zonas del cerebro que la coca\xedna. \xbfEs besarse, entonces, una conducta adictiva.? En algunas culturas, l\xe9ase los mongoles, lo sustituyen por el gesto de olisquear el pelo. Cuesta comprenderlo, pero el hecho es que si un mongol se acerca a alguien y le olisquea el pelo, estamos ante un verdadero caso de flechazo o amor a primera vista'