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b'En el texto ofrecido, Espejo nos describe un paseo por su juventud (a\xf1os setenta) hasta la presente madurez. Describe su mundo revolc\xe1ndose entre recuerdos, menhires y cr\xf3nicas del pasado. Hombre abigarrado de obsesiones, dibuja vida y trayectoria en el marco de un lienzo personal en el que se acompa\xf1a de tres peculiares personajes, Carlota, Lucena y Rute, paladines de su existencia, a los que venera delicadamente como piezas de museo. De manera l\xedrica y poli\xe9drica, adorna este viaje escoltado por varios de los personajes que m\xe1s le han fascinado, y a los que en alg\xfan momento ha podido homenajear gracias a sus art\xedculos o entrevistas. Artistas o m\xfasicos como Alice Cooper, Nico, Soft Machine, Brian Johnson, Vicente Amigo, Rory Gallagher o Peter Sinfield, etc, escritores admirados como Ram\xf3n G\xf3mez de la Serna, Balzac, Cervantes o Valle-Incl\xe1n, etc, y pintores se\xf1alados como Salvador Dal\xed, Julio Romero de Torres, Antonio L\xf3pez o Miquel Barcel\xf3, se pasean de la mano del conductor sin ning\xfan tipo de privilegio. Entre aroma de churros y vino de pueblo, estos episodios impertinentes recrean un viaje de ida y vuelta sin precedentes. Im\xe1genes metropolitanas como las torres de la Castellana y el \xc1ngel Ca\xeddo, el r\xedo Manzanares o la desaparecida sala de conciertos M&M, que ya solo vive en el recuerdo de su feligres\xeda, adornan la visi\xf3n del narrador de manera buc\xf3lica. Reflexiones y conceptos, glotoner\xedas, proposiciones y disparates, forman este colmado rebosante de imaginaci\xf3n. El acorde interrumpido es un homenaje, un texto musical de vida, color y esperanza. Si bien el escenario narrativo est\xe1 ubicado en la metr\xf3poli madrile\xf1a como centro neur\xe1lgico, el nombre de nuestro adalid (Espejo) es obsequio de C\xf3rdoba, tierra de sus antepasados y ciudad a la que mira y engalana con gratitud de orfebre. \xabHay r\xedos que ba\xf1an las sombras de las ciudades e iluminan la tierra a modo de catedral; r\xedos de vida y r\xedos de muerte dibujando un mapa de arterias coronarias. Pero el r\xedo de Madrid, caudal permanente en el espacio urbano de la ciudad, es un aprendiz que la memoria del agua ha convertido en coral gregoriana del recuerdo, recreando gr\xe1cilmente la naturaleza encendida de la villa y corte\xbb.'