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b'Si se me permite el juego de palabras, el delito es algo que merece la pena. La pena es mayor si el injusto es doloso que si es imprudente porque nuestros C\xf3digos Penales parten de que el primero es m\xe1s grave. Este es el punto de partida del presente trabajo. Esto es as\xed, se defiende a lo largo de la obra, porque el injusto imprudente es siempre un supuesto de error. La imprudencia es siempre un error de tipo. A pesar de ello, el hecho se imputa al agente no por caEstados Unidos de su error, sino a pesar de su error. El error no exime de responsabilidad porque est\xe1 vinculado a una conducta contraria a deber y, por ello, la conducta es antijur\xeddica. En realidad, tal error puede versar sobre los elementos que configuran el hecho t\xedpico (en los delitos puros de resultado un error sobre el riesgo t\xedpico o en los delitos con elementos normativos un error sobre la normativa extrapenal) pero tambi\xe9n sobre los presupuestos que habilitan que la actuaci\xf3n sea conforme a Derecho (por ejemplo, creencia err\xf3nea sobre el hecho de ser v\xedctima de una agresi\xf3n delictiva). El error es una falta de correspondencia entre lo abarcado por la consciencia y la realidad. No hace falta que el sujeto tenga una representaci\xf3n alternativa de la realidad, sino simplemente que no se represente alguna circunstancia relevante desde el punto de vista del tipo correspondiente. Todo error de tipo es, a su vez, un error de prohibici\xf3n o mandato, por lo cual el delincuente imprudente nunca conoce la disconformidad de su conducta con respecto a lo prescrito por la norma. Esta es una de las razones que nos hacen ser m\xe1s tolerantes con la delincuencia imprudente.Bernardo Feijoo S\xe1nchez'