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b'El nombre de Atenas es el que est\xe1 inscrito en el front\xf3n del eterno monumento, lentamente elevado durante los prolongados ocios del destierro por el robusto y tranquilo obrero; es la estatua del pueblo ateniense, tal como le admir\xf3, le temi\xf3 y le detest\xf3 Grecia en los d\xedas de Pericles, la que se alza en el fondo del santuario. Poner a Tuc\xeddides entre los detractores de Atenas es calumniar al genio. Aunque hubiera faltado el patriotismo al general vencido y desterrado, todav\xeda hubiera bastado la sagacidad de su penetrante esp\xedritu para hacerle comprender la grandeza y la nobleza de Atenas.No se podr\xe1n comprender y juzgar las leyes civiles y penales de la rep\xfablica ateniense sin haber echado por lo menos una ojeada sobre su constituci\xf3n pol\xedtica.Para mostrar c\xf3mo hab\xeda nacido la ley en Atenas, de qu\xe9 autoridad emanaba, en qu\xe9 manos estaba entregada la misi\xf3n de aplicarla y velar porque tuviese fuerza, hay que empezar por decir en d\xf3nde pon\xedan los atenienses la soberan\xeda, de qu\xe9 atribuciones estaban revestidos los magistrados, cu\xe1l era el juego de las diversas influencias que se disputaban m\xe1s o menos pac\xedficamente el terreno legal. Trataremos, pues, de dar una idea sumaria de la constituci\xf3n ateniense, pero sin remontarnos a sus or\xedgenes, sin indicar las diferentes fases porque atraves\xf3; ser\xeda demasiado largo se\xf1alar uno a uno los cambios que sufri\xf3, las sucesivas modificaciones que la llevaron al punto en que la dejan, a mediados del siglo V antes de nuestra Era, las reformas de Efialtes y de Pericles. Desde este momento hasta la ca\xedda de la independencia nacional, el esp\xedritu democr\xe1tico es due\xf1o de Atenas; ha penetrado profundamente en las costumbres y en las instituciones de la ciudad; lo ha renovado todo con su h\xe1lito y ha impreso en todo su sello. Durante todo este per\xedodo es una misma constituci\xf3n la que funciona regularmente, salvo dos cortas interrupciones, dos bruscas sacudidas, cuya caEstados Unidos hay que buscarla en los crueles desastres de una guerra larga y desdichada. Ahora bien; de todas las constituciones que nos ha legado la antig\xfcedad y que nos son conocidas, \xe9sta es la m\xe1s sinceramente democr\xe1tica; en ella es en donde se expresa de la manera m\xe1s completa la idea de que Grecia est\xe1 formada por una democracia perfecta.GEORGES PERROT'