Tu carrito esta vacio.
Libro disponible en 5 dias hábiles.
b'El encuentro con sobrecogedoras impresiones arquet\xedpicas puede conducir a la transformaci\xf3n de lo real, pero tambi\xe9n puede impedirla. Son las dos caras del mito. De un lado, el m\xe1gico poder de producir lo real; del otro, la confianza en la simple ilusi\xf3n. Cuando el hombre se siente inseguro, pensaba Jung, las fuerzas celestiales se le aproximan. Cuando el hombre se siente seguro, cabr\xeda suponer, las fuerzas celestiales se alejan. Pero es dif\xedcil saber hasta qu\xe9 punto el hombre puede sentirse seguro sin recurrir a los \xeddolos o los dioses. Despu\xe9s de profanar los viejos altares, los arquitectos de la Revoluci\xf3n Francesa levantaron nuevos altares a la diosa Raz\xf3n. Pero no tuvieron que inventarlos, pues los viejos edificios sagrados, las pir\xe1mides y el Pante\xf3n, les sirvieron para este prop\xf3sito. Del mismo modo, despu\xe9s de que los objetos redondos y luminosos desaparecieran del cielo, algunos arquitectos sintieron la necesidad de proyectar objetos semejantes sobre la tierra. Tienen aspecto de objetos extraterrestres. El dinamismo, la continuidad y el brillo de la superficie exterior son condiciones de la mayor\xeda. Por la noche irradiar\xe1n luz hacia el exterior. Por el d\xeda se proteger\xe1n de las inclemencias. Un r\xe1pido repaso a las ideas de los arquitectos futuristas es suficiente para apreciar hasta qu\xe9 punto sus ideas se aproximan a las de muchos arquitectos del siglo XXI.'