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b'El siglo IV representa un giro decisivo en la historia del cristianismo: de ser una fe perseguida pas\xf3 a convertirse en religi\xf3n reconocida, primero legalmente y luego como oficial del Imperio romano. Este proceso fue complejo y gradual, con etapas de abierta hostilidad y de creciente aceptaci\xf3n, tanto en Oriente como en Occidente. Durante los primeros a\xf1os del siglo, bajo Diocleciano y el resto de la Tetrarqu\xeda, se produjo una de las persecuciones m\xe1s sistem\xe1ticas contra los cristianos. Sin embargo, uno de esos mismos gobernantes, Galerio, dio el primer paso hacia la tolerancia con su edicto del 311. Constantino ampli\xf3 esta apertura con el Edicto de Mil\xe1n en el 313. La Iglesia no solo fue tolerada, sino que empez\xf3 a desempe\xf1ar un papel activo en la vida pol\xedtica y social del Imperio, pese a los desaf\xedos internos, como el arrianismo, defendido por Constancio II. El intento de Juliano por restaurar una especie de paganismo tradicional fue ef\xedmero y no logr\xf3 revertir el avance cristiano. A partir de Teodosio, la Iglesia alcanz\xf3 una posici\xf3n de privilegio: se benefici\xf3 de exenciones fiscales y de la protecci\xf3n del Estado, mientras que los paganos y los herejes eran cada vez m\xe1s marginados. Al finalizar el siglo, la alianza entre Iglesia y Estado era s\xf3lida. Los obispos ganaron poder e influencia, favoreciendo la cristianizaci\xf3n de los espacios sagrados y urbanos. As\xed, el siglo IV no solo vio el reconocimiento legal del cristianismo, sino su transformaci\xf3n.\xa0'