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b'Si tienes la mente con toda la ortodoxia did\xe1ctica de lo cotidiano es mejor que te obtures las v\xedas razonables con varias dosis de abstracci\xf3n. Y beses, beses y beses, aunque sea las manos ajenas, o lances besos al aire como mariposas en vuelo.Si pegas en el p\xf3rtico de los sue\xf1os, desde la mirilla del subconsciente te abrir\xe1 la puerta a tus propios sue\xf1os. Con apertura retardada, como el que pretende robar el banco de las habilidades. En un sal\xf3n de t\xe9 donde la privacidad permita la desnudez mental.Un crucigrama de esquirlas donde perder el tiempo o si quieres ese espacio donde verter palabras impropias, sin muros copiados, solo sensaciones, sentimientos, y distracciones mentales las que se quiera, dentro de un recato acotado a la trasnochada legalidady todo con la mejor m\xfasica.Es como una especie de div\xe1n del alma, donde tienen cabida toda clase de menudencias verbales si se quiere.Sin di\xe1logos es el espacio, un souvenir de pasatiempo, mientras esperas el autob\xfas o te toca comprar el pan, y la m\xfasica, esa eterna mujer de curvas divinas.La cotidianeidad de la vida est\xe1 sumida en tristezas y desgracias, y en clamores de alegr\xedas y amores infinitos. Como si fuese un campo de batalla donde a diario se enfrentan ambas pasiones, del bien y del mal, y solo nuestras actitudes nos hacen flotar entre las olas. De todo eso y de nada, surgen las letras y las canciones, como los sue\xf1os que nacen solos y de manera improvisada.'