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Sabine Faivre D'Arcie
A la sombra de los arboles seculares
La segunda vida de Aime Bonpland, botanico y compañero de Alejandro de Humbolt
Ediciones Idea

Libro disponible en 5 dias hábiles.

Páginas: 436
Precio: 1065.45
Estado: Nuevo
Peso: 0.541...

  • Nombre: A la sombra de los arboles seculares | Sabine Faivre D'Arcie
  • Editorial: Ediciones Idea
  • Ttipo: Book
  • Publicado: 2024 / 07 / 25
  • Código: 978-84-18138-42-3

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A la sombra de los arboles seculares | Sabine Faivre D'Arcie
Sabine Faivre D'Arcie
A la sombra de los arboles seculares
La segunda vida de Aime Bonpland, botanico y compañero de Alejandro de Humbolt
Ediciones Idea

Libro disponible en 5 dias hábiles.

Páginas: 436
Precio: 1065.45
Estado: Nuevo
Peso: 0.541 kgs.
ISBN: 978-84-18138-42-3

Después de haber sido el compañero inseparable de Alexandre de Humboldt durante su histórico viaje a la América equinoccial (junio 1799-agosto 1804), Aimé Bonpland, a quien se le conocía como el Nestor de la Botánica, tras su regreso a Francia acepta el puesto de jardinero que le ofrece Josefina de Beauharnais para su residencia de La Malmaison. La muerte súbita y prematura de su protectora le permitirá realizar sus proyectos de juventud y es así como un buen día del año de gracia de 1816 decide abandonarlo todo y embarcar una vez más en dirección al Nuevo Mundo. Viaje del que lamentablemente nunca regresará.Comienza entonces para él una segunda vida llena de aventuras y de sorpresas en los Estados del Río de la Plata en los cuales no se salvó de nada: ni de la prisión, ni de las injusticias, ni de la violencia de las guerras civiles, ni de la ruina. Cada vez tiene que empezarlo todo de nuevo, con entusiasmo y tenacidad, y a pesar de todas estas pruebas que van marcando su vida, no cesará nunca de enviar desde Buenos Aires o desde Montevideo, gran cantidad de cajas con centenares de especies de aves desconocidas en Francia, fósiles y muestras de rocas, de semillas y de osamentas para enriquecer las numerosas colecciones del Museo Nacional de Historia Natural de París.Y fue en Santa Ana, a orillas del Río Uruguay, a la sombra de los árboles seculares que tanto había amado, donde vivía feliz entre los nativos, con su esposa e hijos, muy humildemente, cuando le sorprendió la muerte a los 75 años.