Tu carrito esta vacio.
Libro disponible en 5 dias hábiles.
b'Atravesando los bosques que rodeaban su castillo el duque de Aquilania, conocido como Diablo, se sent\xeda col\xe9rico puesto que sus cacer\xedas resultaban infructuosas. Resultaba evidente que \xfaltimamente las gentes del se\xf1or\xedo los domingos se encerraban en iglesias y casas para evitarle. Y su c\xf3lera aument\xf3 cuando tras uno de los recodos del sendero advirti\xf3 una silueta que permanec\xeda en el centro, inm\xf3vil. Se trataba de un hombre joven, alto, de pelo negro y largo y rostro fr\xedo. Le esperaba. \xbfLe esperaba? Ins\xf3lita situaci\xf3n para quien se sostiene sobre el terror ajeno y cuya mera presencia acobarda. Sin embargo, resultaba evidente que tales sentimientos no eran compartidos por el desconocido. Y hab\xeda m\xe1s: sosten\xeda en su mano una espada oscura de gran tama\xf1o. \xbfLe desafiaba?, pens\xf3, incapaz de creerlo posible. \xbfC\xf3mo te atreves?, grit\xf3, furioso. El joven no se movi\xf3, su rostro no se alter\xf3 y la espada permaneci\xf3 con la punta descansando sobre la hojarasca. A la espera.Aquel atardecer de primavera ni el duque de Aquilania ni el joven que permanec\xeda en el sendero para cumplir con lo que algunos consideraban venganza y \xe9l justicia, sab\xedan que con aquel encuentro se iniciaba una nueva \xe9poca en el reino de Entrealbas. Aquel atardecer de primavera ni \xe9l ni el joven que permanec\xeda en el sendero sospechaban que un grupo de jinetes, un grupo de amigos, capitaneados por quien en aquel momento sosten\xeda la espada oscura, se convertir\xeda en una ilusi\xf3n para quienes no dispon\xedan de otro destino que el de la resignaci\xf3n y la obediencia. En una leyenda.'